La Divina Pastora se suelta el cabello y con brazo de hierro sostiene la jauría al acecho. La Beldad Pura somete con correas de gaucho el tiro del deseo, bajo poncho de piel blanca, con guantes de piel negra. No oses retar su mirada, que con onda eres persona muerta. La Reina de la Pampa se enroca en su muralla y, ¡jaque al Otro!, sitúa sus canes y peones para eludir la refriega… ¡Mirones!, ¡Cobardes!, ¡no me sobaréis los alfajores!, que vine virgen de la tierra de los ranqueles y los campos de los mamulches, y vosotros, hombres del hambre, no esquilmareis mis lanas,… que en la avidez de la noche yo soy Luna Blanca, yo soy Luna Llena, carne y leche pura que no se mancilla de gula ni con vuestros ojos, ni con vuestros labios se prueba.
by Luis Ao sobre esta foto